Entrevista a Paco Elvira: el fotoperiodismo

3 03 2010

“En todos los conflictos el primer blanco siempre es el fotoperiodista”

¿Qué diferencias encuentras entre el fotoperiodismo de antes y el actual?

Hay una diferencia básica de aquella época. Había muy poca gente que hacía eso porque  todo el proceso de foto era mucho más complejo que el de ahora. De hecho, tú para hacer unas fotos y llevarlas al momento tenías que tener tu propio laboratorio, eras  poseedor de una serie de secretos que el resto de la gente no tenía. Hoy en día cualquiera  puede hacerte una foto y tenerla disponible al momento.

Has sido testigo de algunos de los acontecimientos más importantes de la historia, como el conflicto de Irlanda del Norte o la transición española. ¿Qué función crees que tiene un fotoperiodista? ¿Qué compromiso tiene con la sociedad?

El fotoperiodista es un testigo que está explicando lo que está pasando en la sociedad y creo que tiene un compromiso muy importante. Ahora se intenta banalizar la aportación del fotoperiodista diciendo que hoy en día la prensa no tiene importancia. Pero, curiosamente, nunca ha habido tantos impedimentos a la labor de los fotoperiodistas como ahora. De hecho, en todos los conflictos, el primer blanco siempre es el fotoperiodista. Si no importara no seríamos el blanco de los disparos, de la represión…Algo debe influir.

¿A qué fotógrafos admiras?

Todos los fotógrafos de Magnum para mí son muy importantes por todo; como empezaron, la trayectoria, el compromiso con la imagen… desde Capa a Cartier-Bresson. Y luego, un fotógrafo que a mí me influyó muchísimo, un fotógrafo catalán que ya murió, fue Xavier Miserachs. Tiene un libro, Barcelona en blanco y negro, que a mí me influenció muchísimo y a partir de él pensé “yo quiero hacer cosas como esa”. Se puede decir que por él decidí dedicarme a la fotografía.

Gracias a los avances tecnológicos, hoy es posible manipular fotografías con facilidad, ¿estás de acuerdo con el retoque fotográfico? ¿En qué situaciones lo considerarías lícito?

Esto es un problema porque pone en duda la credibilidad de la fotografía. Siempre ha sido posible hacerlo, pero ahora es mucho más fácil retocar las fotografías y manipularlas. Yo creo que los fotógrafos, sobre todo en prensa, establecemos un código en el que se puede retocar lo que se hacía en el laboratorio tradicional, que, de hecho, es aumentar contrastes, hacer reservas para oscurecer una parte o dar luz a otra, pero nunca manipular nada del contenido de la imagen. Las agencias de prensa están mirando con lupa que ningún fotógrafo manipule nada y ha habido casos de fotógrafos que han hecho pequeños cambios y los han despedido.

Claro, porque a veces empiezas retocando un pequeño detalle y acabas manipulando la imagen…

Una vez un lector se dio cuenta de que un fotógrafo de la agencia Reuters, en Beirut, había fotografiado el impacto de unos misiles y había clonado el humo. Había poco humo, y él iba con el tampón cogiendo humo y extendiéndolo por la foto. Lo hizo de una manera tan burda que se notó.

Para hacer un balance de la profesión, ¿cuales son sus ventajas?

Ventajas tiene muchas. Mucha gente tiene como hobby hacer fotos y algunos casi se indignan porque a mí me pagan por hacerlo. En China, en el 79, coincidí con un grupo de millonarios americanos, tejanos. Yo tenía veinti-pocos años, cara de crío… Hablamos y uno se indignó porque les debió costar millones el viaje y me decía “¿encima te pagan por hacer esto?”. Y por otra parte, para mí ha sido un privilegio estar en primera fila de acontecimientos muy importantes. Privilegio que tenemos los fotógrafos y los periodistas si se desplazan y no se quedan en la redacción mirando las noticias, que es una tendencia actual bastante nefasta.

¿Y sus inconvenientes?

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Entrevista a Paco Elvira: trayectoria personal

3 03 2010

“Tengo pendiente volver a Irlanda del Norte”

Estudiaste Económicas… ¿Cómo y por qué  te iniciaste en el  fotoperiodismo?

A mí lo que me gustaba era la fotografía. Empecé Periodismo pero no me gustó el nivel que había; el profesor de Económicas estaba estudiando Económicas como yo, el de fotografía no me gustó y dije “con este no voy a aprender nada de fotografía” y el de inglés hablaba peor que yo inglés y dije “No, no. No  me matriculo para esto”. Y empecé Económicas sin que me acabara de gustar demasiado pensando “¿qué hago yo aquí?”. Aproveché que eran los últimos años del franquismo y empecé a hacer fotos y esas fotos tuvieron una cierta difusión.Y luego hubo revistas como Interviú que empezaron a pagar muy bien y me di cuenta de que podía vivir de la fotografía.

Desde que te iniciaste hasta hoy has realizado reportajes para numerosos medios de comunicación y has fotografiado medio mundo como enviado especial. Pero, ¿cuál de tus trabajos recuerdas con especial cariño?

Hay tres. Uno sobre China. Fui en el 79’ y había muy pocos fotógrafos occidentales allí. Creo que tengo un material muy importante. Y como trabajos de conjunto los más importantes son uno sobre Irlanda del Norte, donde fui por primera vez cuando tenía 20 años, y otro sobre la vida en España que hice casi sin darme cuenta. Empecé a fotografiar en el 70’ por mi cuenta y a partir del 75’ para revistas como Interviú o Primera Plana. En el 2000 vi de que tenía un conjunto muy valioso de fotos y acabó siendo una exposición. Para ponerle nombre le pedí consejo a un periodista amigo, Xavier Vinadé, y propuso “En el umbral del cambio”.

¿Alguno de ellos te ha dejado huella, te ha afectado personalmente?

Uno que hice sobre una organización alemana llamada “La aldea de la paz” que se dedica a curar a niños enfermos del tercer mundo. A raíz de este reportaje la organización me dejó ir con ellos a Kabul (Afganistán), hace 3 o 4 años, y seguí el tema. Este es un reportaje que me impactó bastante; el contacto con los niños, todos los problemas que tienen…

¿Tienes pendiente hacer alguna fotografía que en su momento te hubiera gustado tomar y no hubieras podido?

No es que no la haya podido hacer, pero tengo pendiente volver a Irlanda del Norte.  Con la paz, el IRA ha dejado las armas… Eso sería lo que me faltaría para completar el conjunto que tengo.

Si tuvieras que elegir un acontecimiento histórico para fotografiar, ¿cuál sería?

Un buen tema sería seguir la evolución de lo que va a pasar en Haití.  Creo que sería un buen tema para hacer a fondo, no como pasa siempre. Hay una expresión muy buena de Manolo Leguineche que lo define; “la tribu”. La tribu de enviados especiales que aparecen cuando pasa algo y de repente, a la semana, desaparecen.

¿Y algún personaje conocido al que te hubiera gustado retratar y no has podido?

Nelson Mandela. Me parece un personaje extraordinario.

¿Actualmente estás trabajando en algún proyecto?

He hecho un trabajo en Sudáfrica y estoy pendiente de publicarlo en La Vanguardia. Tengo otro proyecto, pero es un poco pronto para dar la noticia. Combina texto y fotografía.

¿Escritos por ti los textos?

Sí.

¿Nos puedes dar una pista?

Eh… (risas). Bueno, es una novela que incluye pasajes ficticios y reales acompañados con fotos.

¿Y con la colección  Desde Mi Ventana también tienes previsto hacer algo?

Eso es la historia del blog. Empecé como ejercicio, “a ver, ¿qué veo desde mi ventana?” Y voy viendo cosas que me llaman la atención. Hay un proyecto que todavía está pendiente de varias cosas. Pero eso no es un proyecto periodístico, es un proyecto fotográfico más personal.

>> Entrevista a Paco Elvira: la fotografía en Barcelona

>> Entrevista a Paco Elvira: el fotoperiodismo

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Estudiaste Económicas… ¿Cómo y por qué  te iniciaste en el  fotoperiodismo?

A mí lo que me gustaba era la fotografía. Empecé Periodismo pero no me gustó el nivel que había; el profesor de Económicas estaba estudiando Económicas como yo, el de fotografía no me gustó y dije “con este no voy a aprender nada de fotografía” y el de inglés hablaba peor que yo inglés y dije “No, no. No  me matriculo para esto”. Y empecé Económicas sin que me acabara de gustar demasiado pensando “¿qué hago yo aquí?”. Aproveché que eran los últimos años del franquismo y empecé a hacer fotos y esas fotos tuvieron una cierta difusión.Y luego hubo revistas como Interviú que empezaron a pagar muy bien y me di cuenta de que podía vivir de la fotografía.

Desde que te iniciaste hasta hoy has realizado reportajes para numerosos medios de comunicación y has fotografiado medio mundo como enviado especial. Pero, ¿cuál de tus trabajos recuerdas con especial cariño?

Hay tres. Uno sobre China. Fui en el 79’ y había muy pocos fotógrafos occidentales allí. Creo que tengo un material muy importante. Y como trabajos de conjunto los más importantes son uno sobre Irlanda del Norte, donde fui por primera vez cuando tenía 20 años, y otro sobre la vida en España que hice casi sin darme cuenta. Empecé a fotografiar en el 70’ por mi cuenta y a partir del 75’ para revistas como Interviú o Primera Plana. En el 2000 vi de que tenía un conjunto muy valioso de fotos y acabó siendo una exposición. Para ponerle nombre le pedí consejo a un periodista amigo, Xavier Vinadé, y propuso “En el umbral del cambio”.

¿Alguno de ellos te ha dejado huella, te ha afectado personalmente?

Uno que hice sobre una organización alemana llamada “La aldea de la paz” que se dedica a curar a niños enfermos del tercer mundo. A raíz de este reportaje la organización me dejó ir con ellos a Kabul (Afganistán), hace 3 o 4 años, y seguí el tema. Este es un reportaje que me impactó bastante; el contacto con los niños, todos los problemas que tienen…

¿Tienes pendiente hacer alguna fotografía que en su momento te hubiera gustado tomar y no hubieras podido?

No es que no la haya podido hacer, pero tengo pendiente volver a Irlanda del Norte.  Con la paz, el IRA ha dejado las armas… Eso sería lo que me faltaría para completar el conjunto que tengo.

Si tuvieras que elegir un acontecimiento histórico para fotografiar, ¿cuál sería?

Un buen tema sería seguir la evolución de lo que va a pasar en Haití.  Creo que sería un buen tema para hacer a fondo, no como pasa siempre. Hay una expresión muy buena de Manolo Leguineche que lo define; “la tribu”. La tribu de enviados especiales que aparecen cuando pasa algo y de repente, a la semana, desaparecen.

¿Y algún personaje conocido al que te hubiera gustado retratar y no has podido?

Nelson Mandela. Me parece un personaje extraordinario.

¿Actualmente estás trabajando en algún proyecto?

He hecho un trabajo en Sudáfrica y estoy pendiente de publicarlo en La Vanguardia. Tengo otro proyecto, pero es un poco pronto para dar la noticia. Combina texto y fotografía.

¿Escritos por ti los textos?

Sí.

¿Nos puedes dar una pista?

Eh… (risas). Bueno, es una novela que incluye pasajes ficticios y reales acompañados con fotos.

¿Y con la colección  Desde Mi Ventana también tienes previsto hacer algo?

Eso es la historia del blog. Empecé como ejercicio, “a ver, ¿qué veo desde mi ventana?” Y voy viendo cosas que me llaman la atención. Hay un proyecto que todavía está pendiente de varias cosas. Pero eso no es un proyecto periodístico, es un proyecto fotográfico más personal.